Ten’s Tapas Restaurant   Leave a comment

El barato de Jordi Cruz: tapas poco elaboradas, con algún toque creativo en un entorno demasiado informal para un menú de 50€

Después de probar las artes culinarias del Jordi Cruz en Angle, tocaría coger alguna estrella más, y traspasar las puertas de unos de los top estrellados de Barcelona (Âbac). Siendo diciembre un mes de excesos de compras navideñas y otros compromisos gastronómicos, pues la visita a l’Abac tendrá que esperar. Existe otra alternativa para probar el arte culinario de Jordi Cruz de una forma más económica: Ten’s Tapas.
Reserva con un par de días previos, sin problemas para encontrar mesa para 6 un miércoles noche. Local de blanco inmaculado, con unas 12 mesas. Separación correcta y una larga barra rectangular, vacía toda la noche.
Mientras nos reunimos los 6 amig@s, Martini previo en el Park Hotel. Un tres estrellas que comparte el hall de entrada al restaurante, Comentar que sorprendentemente el vermut fue barato y generoso.
Ya todos reunidos, la misma persona que me sirvió el Martini en el bar del hotel nos acompaña a la entrada y nos ubica en nuestra mesa, en medio del comedor. Poco personal de sala, para el número de mesas, que cuando llegamos no estaban todas ocupadas, aunque acabarían llenándose el local. Cocina la vista donde preparan los platos sin cocción: ostras, steak tartar y algún plato frio más,
Mesa poco vestida, y mantelería de papel: pobre para haber sido el origen del Abac, y donde se sirven menús de 50€.
Rehusamos aperitivo y con la carta ya estudiada de casa, elegimos el menú degustación Top Ten’s: 9 platos y 2 postres (50€) que completamos con la opción de probar alguna ostra que aderezan de mil formas diferentes
Rehusamos maridaje y seleccionamos un tinto ya conocido de la Do Conca de Barbarà (Intramurs). Vinos subidos de precio, como era de esperar (más del doble que su pvp en bodega).
Del personal que nos atendió, pues bastante poco rodaje. Allguno con problemas de idioma y sobre todo por el desconocimiento a nuestras preguntas, con pocos kilómetros hechos entre comedor y cocina. Sólo al final de la cena conseguimos sacar alguna sonrisa de la encargada de sala.
Empezamos el menú degustación con un Coctel, de nombre Nitro Còctel, del que destacaba su elaboración en mesa con la parafernalia del nitrógeno y la original caña de azúcar que lo adornaba. Sus ingredientes (dados de manzana, zumo de lichis, las notas de uva y flor de saúco)
El siguiente fueron unos mejillones servidos en lata bañados en vermut blanco Espinaler y unas patatas chips. Plato sencillo sin elaboración con solo parafernalia de acompañamiento. A los mejillones le siguieron la ostra que algunos seleccionamos fuera de menú (unos 6€ unidad), aliñadas con diferentes aliños, aunque en mi caso me decanté por comerla al natural (correcta). Le siguió una torrada de anchoas, otro plato de elaboración y creación nula. Grande la anchoa, pero con exceso de sal.
Mejoró la noche con el taco de Steak con helado de mostaza i encurtidos. De los que más me gustaron. Buen Steak tartar con el punto justo de mostaza, acompañado de un sabroso helado del mismo ingrediente.
Mejoró la nota con el steak tartar. Al que siguió una papelina de calamares a la anadaluza (rebozado fino) con un all i oli de citronella. Excelente la salsa de citronella. Siguieron los fritos con el cazón en adobo acompañado por una sabrosa espuma de mayonesa de adobo. Contundente fritura, donde como en la papelina de calamares destacó la salsa. Esta vez un ligero all i oli que recordaba en su sabor a la salsa romesco que se acompaña a los calçots en Catalunya.
A continuación empezaron las tapas con toque asiáticos: el ssäm (hoja de verdura) para envolver un trozo de lengua (castañola) de cerdo ibérico con una sardina con espina crujiente. Una tapa que me dejó indiferente: ¡o carne o pescado! la mezcla no me convenció.
El siguiente plato de toque asiático: fueron unos yakisoba de langostinos bañados en leche de coco y con trozos de ternera picante. Correctos, pero con la misma fórmula de mezclar carne y pescado que siguió sin convencerme.
La última tapa del menú Ten’s tapas fue el plato mas consistente. Lagrimas (carne entre las costillas) y rabo de cerdo ibérico a la brasa (ahumado) acompañado de un puré de garbanzos a la vainilla. La tapa más generosa, con una muy buena materia prima.
De postre, uno de los clásicos de la cocina de Jordi Cruz el Begonia’s Pink Panther; un postre ligero ácido-refrescante, de color rosa (ligero bizcocho, helado de pétalos de rosa) acompañado de frutos rojos.
Como conclusión creo que la frase que titula esta reseña serviría: tapas poco elaboradas, con algún toque creativo en un entorno demasiado informal para un menú de 50€.

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Publicado enero 24, 2017 por guillercastilla en born, cocina creativa, estrellas michelin, tapas

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